El Tri está ausente y la nación lo siente

El Tri quedó eliminado el domingo 2-3 ante Inglaterra, y a una semana de la derrota ya se percibe una fuerte abstinencia de fútbol en México. El país, que había vivido una semana sin partidos, ve vacíos en la Minerva, la Macroplaza y el Ángel de la Independencia, mientras la gente busca otra forma de seguir conectado al deporte.

¿Por qué sigue la gente mirando el Mundial?

Aun sin el Tricolor, la curiosidad no se apaga. Los fanáticos de BTS‑ARMY mexicano empezaron a seguir a Corea del Sur y, de paso, se interesaron por el fútbol, preguntando por reglas y jugadores. En redes sociales aparecen debates sobre qué club mexicano debería adoptar una vez termine el torneo. Además, miles de mujeres que se sintieron incluidas durante la Copa ahora siguen el calendario de la selección femenil, que aspira a clasificar al Mundial del próximo año.

¿Qué dice la tabla y los números?

El Tri lidera el Grupo A con 9 puntos, 3 victorias, 0 empates y 0 derrotas, y una diferencia de goles de +6. Mantiene una ventaja de 5 puntos sobre Sudáfrica. Su último resultado oficial fue una derrota 1-2 contra Paraguay el 19 de noviembre de 2025. En los últimos cinco partidos acumula 0 victorias, 3 empates y 2 derrotas, con dos derrotas consecutivas, lo que explica la sensación de vacío.

¿Qué futuro aguarda al fútbol mexicano?

La Copa reabrió la conversación sobre la inclusión y la violencia de género en el deporte. Mujeres de todo el país ahora siguen al Tricolor y a la Selección Femenil, exigiendo más espacios y seguridad. El Mundial también puso en evidencia problemas sociales como la desaparición de personas y la gentrificación, pero durante su duración la criminalidad bajó un 33 %.

¿Cómo llenar el vacío?

Algunos ya miran hacia la Liga MX, preguntándose cuándo empieza la próxima jornada. Otros siguen el proyecto de la Federación, que busca consolidar una afición más diversa y comprometida. Mientras tanto, el fútbol sigue presente en sobremesas, horarios laborales y conversaciones familiares, demostrando que la pasión no desaparece con una derrota.