México está viviendo una experiencia única en el Mundial, con una fiesta que no necesita estadio y una emoción que trasciende el fútbol. Diego Álvarez Bada, fundador y presidente de la peña 'La villa de Quini', la primera y única peña sportinguista oficial en México y fuera de España, asegura que el Mundial en México es una locura. La gente se ha ido a la calle, los fanfests están llenos, las plazas están llenas, las cantinas están reventadas, los bares, restaurantes, centros de eventos... todo. Y cuando juega México, el país se para. No es una forma de decirlo, se para de verdad. Hay muchísimo tráfico en el día, pero previo al partido todo desaparece. La gente deja el trabajo, se organiza todo alrededor del juego. Es como si el país entero respirara al mismo tiempo durante 90 minutos. Y luego viene lo más fuerte, termina el partido... y todo explota. El Paseo de la Reforma, la principal avenida de la capital, se convierte en un río de gente. Guadalajara igual, la Minerva llena, todo el mundo en la calle como si fuera una final. Entre semana, da igual. Si gana México, da igual el día que sea. Es una fiesta que no necesita estadio. Eso es lo que más me está llamando la atención desde lejos, que el Mundial en México no depende de entrar o no entrar, es que está en todos lados. Y además está el ambiente con la gente que ha venido de fuera, Corea, República Checa, Sudáfrica, Suecia, Túnez, Colombia, Uzbekistán y otros países que se acercan por lo que hay aquí... gente de todos lados mezclada en las calles. No solo en los estadios, también fuera. Es un Mundial que se siente global de verdad en México. No ordenado, no controlado... sino vivo. Y lo curioso es que el fútbol de México tampoco ha sido brillante, ha ganado a Corea, ha competido, pero no ha enamorado. Y aun así la ciudad está desbordada. Dos victorias y ya parece que el país está como si fuera campeón del mundo. Y no sé hasta dónde puede llegar esto si por fin el Tri es capaz de superar ese muro de octavos de final que lleva desde 1986. Porque si ahora ya está así, imagínate si se logra... o más allá. Sería una locura total. A mí lo que me transmite es que en México el fútbol no es racional, es emocional puro. No depende de cómo juegues, sino de lo que estás viviendo en ese momento. Y todo esto me llega mientras yo estoy aquí en Estados Unidos, moviéndome por el sureste de la Unión Americana. Pasando la semana entre los partidos de la Roja, aproveché para conocer los alrededores, empezando por Memphis, una ciudad más tranquila, casi con sensación de pueblo grande. Muy marcada por la música, por el blues, y sobre todo por el soul. Y es allí donde me doy cuenta de que el fútbol es una pasión que trasciende fronteras, que une a la gente de diferentes culturas y países. Y es eso lo que está sucediendo en México, una unión de la gente, una fiesta que no necesita estadio, una emoción que trasciende el fútbol.
Opinión
México avanza con emoción en el Mundial
México está viviendo una experiencia única en el Mundial, con una fiesta que no necesita estadio y una emoción que trasciende el fútbol, según Diego Álvarez Bada, fundador de la peña 'La villa de Quini'
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